OPERACIÓN GLAUCOMA JEREZ
Aquí la prevención requiere precisión.
Más del 90% de la ceguera causada por el glaucoma se podría haber evitado con una detección precoz.
Glaucoma, también conocida como la ceguera silenciosa.
Uno de los aspectos más peligrosos de esta enfermedad es que no suele producir síntomas hasta que el daño es ya avanzado e irreversible. En España, por desgracia, no existe un sistema de screening (cribado) de glaucoma en la población para facilitar un diagnóstico precoz, como sí ocurre en otras patologías. Todo esto contribuye a que muchos pacientes se diagnostiquen tarde, presentando secuelas visuales que podrían haberse evitado con una detección precoz. De ahí la importancia de las revisiones oftalmológicas rutinarias, especialmente en grupos de riesgo.
Algunos grupos de riesgo para el glaucoma.
01
Pacientes con antecedentes familiares de glaucoma.
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Pacientes con toma crónica de corticoides o bien medicamentos para la ansiedad, depresión y otros problemas psiquiátricos.
03
Pacientes con presión intraocular elevada ya conocida.
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Pacientes diabéticos, miopes, con apnea del sueño y/o problemas de circulación.
Síntomas del glaucoma.
Cuando el glaucoma produce síntomas susceptibles de ser notados por el paciente, habitualmente existe ya un daño avanzado en el nervio óptico que produce una pérdida significativa del campo visual. Estos pacientes suelen referir choques con el coche mientras conducen («no lo vi venir») o con los muebles en casa pues su campo visual está cerrado «en túnel» y no ven mal «de reojo». Otros notan como primera manifestación problemas para adaptarse en los cambios luz/oscuridad, mala visión nocturna, deslumbramiento, etc, pues el campo visual que suele dañarse más inicialmente es el periférico, donde residen los bastones, células encargadas de la visión nocturna.
¿Cómo se diagnostica el glaucoma?
Para diagnosticar el glaucoma de manera efectiva, es fundamental realizar un examen ocular completo incluyendo diversos tipos de pruebas complementarias. No basta con medir únicamente la presión intraocular, pues hay pacientes con tensión ocular por encima del límite que jamás desarrollaron glaucoma (hipertensos oculares) y pacientes con la tensión ocular dentro de rangos de normalidad que sí pueden padecer glaucomas agresivos (glaucomas de tensión normal).
En una exploración completa de glaucoma habitualmente realizamos:
Medición de la presión intraocular (PIO)
La técnica “gold standard” es el tonómetro de aplanación, que nos ofrece una medición precisa de la tensión ocular del paciente.
Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) de nervio óptico
Es como un “TAC” del nervio óptico, pero en vez de usar radiación utiliza luz modulada. Mide el grosor de las fibras nerviosas que salen del nervio óptico hacia la retina y lo compara con una base de normalidad según la edad, sexo y raza del paciente. En pacientes con glaucoma, estas fibras nerviosas suelen estar adelgazadas, más mientras más avanzada esté la enfermedad.
Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) de células ganglionares
En las OCT más avanzadas, esta misma prueba es capaz de medir el grosor de esta otra capa de células en la mácula (centro de la retina), cuyo adelgazamiento también se vincula a glaucoma y que puede mostrar a veces daños más precozmente que la OCT de nervio óptico.
Gonioscopia
Visualización del ángulo irido-corneal mediante lentes especiales. Es el espacio entre la córnea y el iris, por el cual se drena el humor acuoso y donde se implantan a veces ciertas enfermedades que pueden llevar al glaucoma. Es importante analizarlo pues la detección de estas alteraciones puede llevar a un diagnóstico y abordaje más preciso del glaucoma.
Campimetría computarizada (campo visual)
Es una prueba en la que presentamos puntos de luz al paciente en diferentes intensidades por todo su campo visual para comprobar si es capaz de detectarlas y entender hasta qué punto su visión periférica es normal o, por el contrario, puede estar alterada por el glaucoma o algún trastorno neurológico.
Topografía y paquimetría
Se realiza un mapa topográfico (de alturas, dioptrías, grosores) de la córnea, la lente externa del ojo, pues esto va a influir en nuestra forma de interpretar los valores de tensión ocular.
¿Cómo podemos tratar el glaucoma?
El daño producido por el glaucoma es irreversible. Las neuronas que mueren en el nervio óptico no pueden ser regeneradas por la medicina actualmente, igual que tampoco pueden serlo las de la médula espinal d aun accidentado de tráfico. Son células muy especializadas y nacemos con las que nacemos y nos morimos con las que nos quedan. De ahí la importancia de una detección precoz.
El tratamiento del glaucoma está destinado a ralentizar o detener el progreso de la enfermedad, de modo que el paciente pueda vivir toda su vida sin que el glaucoma llegue a dejarle ciego.
Hoy en día contamos con multitud de herramientas en nuestro «arsenal terapéutico» para enfrentarnos al glaucoma.
Fármacos
Son la opción más extendida desde hace décadas. Existen diversos grupos de medicamentos, habitualmente prescritos en colirio, que ayudan a reducir la presión intraocular de forma eficaz. Suelen tener escasos efectos secundarios (aunque no están desprovistos de estos) y pueden irritar el ojo de forma variables según el paciente.
Trabeculoplastia láser selectiva (SLT)
Es una técnica rápida, mínimamente invasiva, indolora y cada vez más extendida entre los especialistas de glaucoma. En consulta, mediante un láser, se facilita el drenaje de humor acuoso a través de la malla trabecular. Aunque se conoce desde hace décadas, las presiones comerciales para la venta de medicamento antiglaucomatosos han retrasado su popularización. Hoy en día cada vez más expertos coinciden en ofrecerla como mejor opción antes incluso que los colirios pues su perfil de eficacia y seguridad es equiparable o incluso superior al de estos, realizándose una vez y durando el efecto meses o años, pudiendo repetirse con el tiempo.
Cirugía
Existen diversas opciones para la cirugía, desde cirugías mínimamente invasivas (MIGS) para casos intermedios, hasta cirugía filtrante mejorada para casos de más difícil manejo. Mediante la cirugía se restablece el drenaje de humor acuoso a través de la malla trabecular o se crea una vía accesoria o adicional para el mismo, reduciendo la presión.
¿Se puede prevenir el glaucoma?
Sí. Por eso es tan importante realizar revisiones rutinarias, especialmente si existen factores de riesgo para glaucoma. En ciertos tipos de glaucoma puede eliminarse directamente la causa del mismo (por ejemplo, una cámara estrecha). En otros tipos no evitarse la causa (porque es genética, por ejemplo), pero sí tratar la tensión ocular para impedir que esta llegue a dañar el nervio óptico (glaucoma) y producir ceguera.
¿Qué síntomas iniciales presenta el glaucoma?
En la mayoría de casos, ninguno. El glaucoma más frecuente (primario de ángulo abierto) no suele dar ningún síntoma hasta fases muy avanzadas dela enfermedad, en las cuales el paciente comienza a notar cómo su campo visual se estrecha y la visión empeora, especialmente por la noche. Otro motivo para insistir en las revisiones periódicas. El glaucoma suele ser un “asesino silencioso”.
¿Cómo se puede prevenir el glaucoma?
Con un diagnóstico temprano y un manejo adecuado, la gran mayoría de pacientes con glaucoma o predisposición al mismo jamás llegan a desarrollar un daño significativo en su nervio óptico ni por tanto afectación de su visión. Las revisiones rutinarias son esenciales por encima de los 40 años de edad en toda la población y a cualquier edad si existen factores de riesgo.
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