RETINOPATÍA DIABÉTICA.

Más allá del azúcar.

 

 

La retinopatía diabética es una complicación temida en la diabetes. A mayor duración y peor control de la diabetes, más riesgo de que este problema aparezca y avance. El daño acumulativo en la microcirculación de la retina puede producir ceguera, glaucoma y múltiples problemas asociados.

Pero ser diabético hoy no es lo mismo que ser diabético décadas o incluso unos pocos años atrás.

Hoy en día contamos con un amplio arsenal terapéutico para, primero de todo, controlar tus niveles de azúcar en sangre y, cuando esto falla… contrarrestar lo mejor posible las complicaciones que puedan aparecer.

La retinopatía diabética puede estar presente durante años antes de dar síntomas, especialmente si no afecta a la mácula (centro de nuestra visión) en sus fases tempranas. Por ello, las revisiones periódicas son imprescindibles en diabéticos desde su diagnóstico. Sin un control por el oftalmólogo y especialmente si la diabetes está mal controlada, los diagnósticos tardíos por desgracia siguen produciéndose, encontrándose la enfermedad cuando ya está en fases avanzadas y de difícil manejo, lo cual ensombrece mucho el pronóstico.

Asintomático al principio, pero a medida que avanza sentirás:

01

Visión borrosa.

02

Sensación de moscas volantes.

03

Pérdida súbita de visión.

04

Deformación en las imágenes.

05

Ojo rojo y/o dolor que no mejora.

Imprescindible, mantener los niveles de azúcar en sangre.

Para prevenir la retinopatía diabética, lo principal es un control estricto de la diabetes, así como de otros factores de riesgo vascular (hipertensión arterial, colesterol, tabaquismo, etc).

Todo empieza con un examen de fondo de ojo.

Lo que nos permite observar la retina y los vasos sanguíneos tras dilatar las pupilas.

También realizamos una Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), que es una especie de TAC de la retina que en vez de usar radiación usa luz para reconstruir una imagen microscópica y en detalle de la misma. El fondo de ojo y la OCT nos permiten detectar inflamación, edema, exudación, microaneurismas y otros hallazgos típicos de la retinopatía diabética con una precisión magnífica.

Tratamiento frente a la retinopatía diabética.

El tratamiento de la retinopatía diabética varía según la gravedad de la enfermedad

Terapia láser

El daño en los vasos sanguíneos de la retina por el azúcar causa isquemia, contra la cual el cuerpo responde generando Factores de Crecimiento Endotelial (VEGF) que producen nuevos vasos. Sin embargo, estos neovasos, frágiles y de rápido crecimiento, provocan problemas como inflamación y sangrados. Para evitar su formación o para secarlos se puede realizar un tratamiento con láser, especialmente cuando están están fuera de la mácula (centro de la visión).

Inyecciones intraoculares

Los fármacos anti-VEGF han transformado el tratamiento de enfermedades de la retina como la Degeneración Macular y la Retinopatía Diabética. Estos anticuerpos bloquean los VEGF, responsables de los neovasos, al ser inyectados dentro del ojo. Son eficaces para secar dichos vasos y tratar el edema macular diabético. Otra opción son los implantes de corticoides de liberación prolongada, que generan un efecto antiinflamatorio duradero.

Cirugía

Recurrimos a la cirugía principalmente para tratar complicaciones de la retinopatía diabética que no puedan ser resueltas de otro modo. El hemovítreo (sangrado masivo dentro del ojo por culpa de los neovasos) o el desprendimiento de retina traccional (por las arrugas que producen los neovasos en la retina) requieren habitualmente de una vitrectomía (cirugía de retina) para resolverse. En otras ocasiones se requiere cirugía de glaucoma, si los neovasos han invadido la parte delantera del ojo y obstruido la malla trabecular (desagüe del humor acuoso), produciendo una elevación peligrosa de la presión intraocular.

Importante si eres diabético.

Es crucial realizar exámenes oculares regulares, especialmente si se padece diabetes, para detectar cualquier cambio en la retina lo antes posible.

¿Cómo afecta la diabetes a los ojos?

 

La diabetes puede causar maculopatía, retinopatía, desprendimiento de retina, glaucoma y otras enfermedades oculares graves. Para evitar secuelas y pérdida de visión irreversible, los diabéticos deben controlar su enfermedad lo mejor posible y revisarse anualmente con su oftalmólogo.

¿Cómo se detecta la retinopatía diabética?

 

Para diagnosticar la retinopatía diabética, se utilizan exámenes como la tomografía de coherencia óptica (OCT) y la retinografía, que permiten obtener imágenes detalladas del interior del ojo. Además, se recomienda un examen de fondo de ojo anual para detectar cualquier cambio temprano en la retina.

¿Cómo se previene la retinopatía diabética?

 

La prevención de la retinopatía diabética pasa por mantener un control estricto de los niveles de azúcar en sangre, la presión arterial y el colesterol. Realizar revisiones oculares regulares y adoptar un estilo de vida saludable también son medidas esenciales para prevenir esta enfermedad.

¿Cómo se trata la retinopatía diabética?

El tratamiento de la retinopatía diabética puede incluir el uso de láser, inyecciones intraoculares y cirugía. El tratamiento específico depende del grado y la severidad de la enfermedad.

Así opinan de nosotros.

Así somos nosotros.

¿Os acordáis de ese profesor de la infancia al que os cruzáis por la calle y seguís hablándole con ese cariño que le guardáis desde pequeños? Pues ese es nuestro papel. No queremos que nos veáis como oftalmólogos, sino como esa persona que te ayudó a que tu vida fuera más cómoda y simple.

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